‘Tiempo de espera’, publicado por Lumen en 1998, es el diario del segundo embarazo de Carmen Riera.

 

“Me pareció rarísimo que ninguna mujer se hubiera atrevido hasta ahora a publicar un diario de su embarazo. Seguramente sea este el momento en el que estamos volviendo a lo femenino, en un intento por recuperar todo un espacio que cedimos estúpidamente”. Lo decía Carmen Riera en la presentación de Tiempo de espera (Lumen), según recogía El País. Era el año 1998, mucho antes de que llegaran las blogueras de maternidad y las redes de crianza virtuales, y Riera ya contaba su embarazo mes a mes en un libro que fue calificado por la escritora Josefina Aldecoa como “una narración magistral de la suprema experiencia femenina”.

 

 

Describir la experiencia materna

Poco o casi nada se ha escrito sobre la experiencia materna en primera persona. Al menos no hasta hace relativamente pocos años, aunque hoy vivamos una explosión –seguramente propiciada por el incentivo de las ventas– de literatura que trata un tema tan transcendental como la maternidad. “Busco entre mis libros alguno que trate de la maternidad. Me apetece saber cómo otras mujeres han vivido esta maravillosa y a la vez terrible metamorfosis”, dice Carmen Riera al inicio de este diario de gestación que es Tiempo de espera. Pero lo cierto es que, como reconoce Riera en él, no encuentra nada: “¿Por qué las mujeres no hemos escrito diarios de gestación?”, se pregunta.

Tiempo de espera es el primer diario de embarazo publicado en España. ¿Cuántos han seguido su estela después? Sólo recuerdo Nueve lunas (Random House Mondadori), publicado en 2009, un libro en el que la escritora peruana Gabriela Wiener contaba su embarazo inesperado. Un viaje que transcurre durante nueve meses, y que Wiener aprovecha para derribar unos cuantos mitos de la procreación y liberarnos de lo edulcorado del asunto, no sin regalarnos como broche final una historia de parto tan terroríficamente real como divertida –con ese humor negro tan característico de su escritura.

Volviendo a Tiempo de espera, Riera nos sumerge en el proceso desde el mismo instante en el que un test de embarazo confirma que está embarazada (23 de septiembre de 1987) hasta que el parto es inminente (2 de mayo de 1987). “Pronto tendremos que separarnos. Mi matriz empezará a contraerse para expulsarte y tú también harás todo lo posible para abandonarme”. Emocionante el final del diario, y emocionantes muchas de las reflexiones que Riera deja caer, como migas de pan marcando el camino, durante esos nueve meses.

 

 

Construir quiénes somos

Hoy, y desde la primera década del siglo XXI, las mujeres escriben y buscan su propia identidad como madres en un contexto seguramente muy distinto al de Carmen Riera. O quizás no tanto. Muchas lo hacen a través de las nuevas formas de expresión y comunicación que ofrecen internet y las redes sociales. La maternidad contemporánea bebe de Google, de la blogosfera y de los medios que la han hecho un hueco a golpe de clickbait. Las madres tejen redes virtuales que las sostienen en “una sociedad incapacitada para responder a las necesidades humanas”, que decía Adrienne Riche en Nacemos de mujer.

Tiempo de espera es la contribución de la vivencia materna –desde el testimonio íntimo de la experiencia de su autora– a la literatura, a nuestra búsqueda de relatos identitarios, pero también es la radiografía de una sociedad –la de finales de los ochenta– que continúa en plena transformación desde que en los 70 el pensamiento feminista se convirtiera en un movimiento colectivo en España. En 1987 el feminismo de la diferencia se abre paso, cuestionando algunos aspectos del feminismo de la igualdad. “El feminismo, con el que estoy de acuerdo, se ha planteado reivindicar nuestra capacidad creadora. Sin embargo es absolutamente necesario reivindicar también la recreadora o reproductora. Es necesario buscar fórmulas para que nuestra condición de dadoras de vida llegue a ser un estímulo, un aliciente. Es necesario que el sufrimiento y la carga sean superados por el gozo y el placer de la maternidad. Llevamos demasiados siglos pariendo con dolor. Ha llegado la hora de trasgredir ese dolor y transformarlo, de pasar de la casi inconsciente gestación a la experiencia de una maternidad consciente, asumida desde la inteligencia. Tengamos o no tengamos hijos, la posibilidad recreadora, la posibilidad maternal está escrita en nuestro código genético. Estériles o prolíficas, todas las mujeres nacemos con ovarios y con útero. Deberíamos aprender a reivindicar y a valorar mucho más nuestra condición. A mirar el mundo con ojos maternos”, leemos a Carmen Riera en las páginas 61 y 62. Pienso en las reivindicaciones de la plataforma PETRA hoy, en esencia tan cercanas a las de ella. Porque sus cuitas, las de Carmen Riera, no son tan distintas a las de quienes somos madres hoy.

Y qué optimista era entonces: “Tal vez cuando tengas edad para leer los libros de la Beauvoir y de la Rich todo habrá cambiado y no necesitarás a ninguna de las dos para que te ayuden a saber cómo y quién eres”. Se lo dice a su hija. Para ella es este diario que vio la luz once años después de su llegada, esperando su permiso para la publicación. “Ya que le impuse nacer sin poderle pedir permiso, quería que al menos me lo diera para este otro alumbramiento que es la publicación”, dice su madre en el prólogo. A ambas hay que darles las gracias entonces por hacernos partícipes de una historia privada tan enriquecedora como necesaria.

Ahora, eso sí, lo que es urgente es la reimpresión del libro porque actualmente sólo se encuentra disponible en algunas bibliotecas y tiendas de libros de segunda mano. Ojalá esa ola de literatura con la maternidad presente arrastre también a Carmen Riera y este Tiempo de Espera.

 

 

CARACTERÍSTICAS

Tiempo de espera

Autora: Carmen Riera

Editorial: Lumen

Primera edición: 1998

ISBN: 84-264-1262-9
190 páginas